Naming, identidad y diseño editorial para una revista independiente de literatura. Hecha de cero —y encuadernada a mano— bajo una sola idea: la literatura como acto de rebeldía colectiva.
RIZOMA es una publicación independiente que entiende la literatura como un acto de rebeldía y expresión colectiva.
En su primer número, el diseño editorial se pensó como un soporte que potencia los contenidos: relatos, entrevistas y crónicas culturales conviven en una maquetación dinámica con guiños al punk.
La revista busca ser un espacio accesible, autogestionado e inclusivo, abierto a todas las voces.
Está pensada para un público fanático de la literatura —y sobre todo de la literatura disruptiva—: lectores jóvenes y jóvenes-adultos que no le temen a reflexionar, cuestionar su contexto y deconstruir todo lo que creen saber.
Desarrollé el nombre Rizoma a partir del concepto filosófico de Deleuze y Guattari: una estructura donde cada punto es igualmente importante y está conectado con todos los demás, sin centro ni jerarquía.
Al igual que un rizoma, la publicación abraza la idea de que la literatura es para todos y de que cada voz importa. El nombre es, a la vez, concepto y manifiesto.
El logotipo está compuesto con una tipografía de pincel: trazos rotos, crudos y de aspecto analógico —como hecha a mano— fieles a la actitud anti-establishment de la revista.
Dentro de la «M» se esconde un libro abierto, una alusión directa a la literatura. La versión vertical se usa en tapa; el sistema es flexible y se adapta a cada pieza.
Retículas dinámicas, collage, papel rasgado y tipografía que se inclina: cada sección toma un color de la paleta y la maqueta acompaña el pulso de cada texto.
El sistema ordena relatos, entrevistas y crónicas sin domesticar la energía punk de la publicación.
Los jóvenes sí leen — nota de apertura
Crónicas de lugares y eventos literarios
Selección de cuentos imperdibles
La gran entrevista del número
Reseñas escritas por lectores
Poesía contemporánea






Cada número entrevista u homenajea a un escritor distinto. Diseñé portadas para varias ediciones mensuales ficticias —Enriquez, Bukowski, Schweblin— variando el color base de la paleta pero conservando el sistema y la actitud.



Cada edición viene con una separata: un cuento del escritor entrevistado u homenajeado, ilustrado e intervenido con diseño. En esta, «El Monstruo» de Mariana Enriquez.
El relato se maqueta como una pieza propia, donde la imagen y el texto se rompen y se reordenan a cada vuelta de página.







Para acompañar el lanzamiento diseñé piezas animadas para redes: el mismo sistema gráfico llevado al movimiento, con la energía cruda de la marca.